Inteligencia artificial y humanidades

Apuntes sobre herramientas inteligentes, escritura del pasado y trabajo historiográfico.

La aparición masiva de modelos de lenguaje y otras herramientas inteligentes plantea preguntas viejas con renovada urgencia: ¿qué hace un historiador cuando escribe? ¿qué parte del oficio se delega y qué parte es intransferible? ¿cómo cambian las fuentes, los métodos y la noción misma de autoría?

No me interesa la queja por sí misma ni el entusiasmo acrítico. Me interesa pensar con calma cómo este tipo de herramientas puede integrarse a la práctica historiográfica sin diluirla. Algunas hipótesis provisionales para futuras entradas:

  • La IA puede acelerar tareas auxiliares (transcripción, traducción, búsqueda en grandes corpus, organización de notas), pero el juicio histórico —la interpretación situada y argumentada— sigue siendo el corazón del oficio.
  • La pregunta no es “¿IA sí o no?” sino “¿bajo qué reglas, con qué transparencia y para qué fines?”.
  • Vale la pena documentar, en los propios textos, dónde y cómo se usaron estas herramientas. Esa documentación es parte del nuevo aparato crítico.

[PENDIENTE: desarrollar cada una de estas hipótesis en entradas individuales.]


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